sábado, 22 de marzo de 2008

La llegada de la primavera y Pascua

Hace un par de semanas que ya veía algunos árboles tipo ciruelo (que pensé que eran ciruelos hasta que me acerqué), unos magnolios y narcisos (acá Daffodils) floreciendo. Y empecé a frotarme las manos feliz de que llegaba la primavera y con eso muchas actividades que están entre mis top 10. Como andar en bicicleta por el canal y hacer pic-nics. Por lo que decidí celebrar la llegada de la primavera con tutti que además coincidía con el fin de semana largo de Pascua, que acá le lleva el lunes 24.
Muy ilusa. En el diario se reporta que tenemos el PEOR clima para Pascua en 45 años. Y eso se traduce en que cómo nunca antes en esta isla, hemos prendido la calefacción porque las temperaturas han estado entre los -2 y los 5 grados. Qué bonito. Cómo nunca antes desde que estamos acá, ha granizado y hemos tenido aguanieve (acá sleet, me encanta esta palabra, no lo que significa). El pronóstico del tiempo, anuncia "día borrascoso": Oh my God!. Lo peor es que uno de los mitos respecto a este país es que "Los pronósticos le achuntan"... LAS HUINCHAS... Así que para mañana, no sabemos...

En fin. Al mal tiempo, buena cara. Somos jóvenes y positivos. El Viernes Santo, acá Good Friday, sólo salimos al supermercado, mientras no llovía/no nevaba/no nos volábamos con el viento y armamos un panorama de "recogimiento" y preparamos hamburguesas, de pavo para mí. Hoy, sábado, a pesar del pronóstico fuimos al Carters Steam Fair, un mampato muy, muy, muy británico que ha utilizado los mismo juegos por años. O sea, que generaciones completas se han subido a los autitos chocadores y al barco pirata. La Feria se instaló en Prospect Park, al oeste de Reading. Fueron 40 minutos en bici y nos pilló el famoso sleet. Tengo que reconocer, que fue muy bonito andar en bici, forrada en impermeable, y ver esta lluvia blanca. Casi volvemos, pero una vez que paró no volvió más.

Y la Feria fue muy bonita. Estaba sobre el parque por lo que las zapatillas nos pesaban como 5 kilos de puro barro. Entramos a la pieza de los espejos, al Arcade (que tiene puros tragamonedas y flipers del año del níspero y que by the way era supervisado por un señor que sólo se tiraba peos) y probamos nuestra fuerza con el martillo. Muchos papás con sus niños y a medida que se acercaba la noche, puros lolos. Habían fuegos artificiales en la noche pero la verdad es que decidimos volver una vez que dejamos de sentir nuestro pies. Es que hacía demasiado frío. Pies y manos congelados. Era estrictamente necesario tomarnos un chocolate caliente y comernos una de las galletas más ricas que me he comido en la vida.

Regresamos sin haber visto los fuegos artificiales. A meter los pies en agua caliente, prender la calefacción y comernos otra hamburguesa.
Mañana es el día de los huevitos y tengo cuatro, dos para mí y dos para Daniel. Yo los quiero esconder pero Daniel no está ni ahí, no me infla. Acá el Viernes Santo no tiene mucho de "recogimiento". Todo está abierto y la música de la radio es como todos los días. Nada de lentos solamente. Pero sí celebran el domingo de Pascua y con todo. Acá la tradición no es sólo los huevitos (que se venden en todos los tamaños y colores en varios pasillos de supermercado), sino que también hay una torta de Pascua y un almuerzo familiar. Por lo que leí en el sitio de la BBC, es por "todo" lo que tuvieron que ayunar en cuaresma. Son muy pillos estos ingleses, porque nadie hace nada para cuaresma y nadie le da mucha bola al Viernes Santo, pero pucha que le ponen color al día de Resurrección.
Y así se nos va a acabar el fin de semana largo. Van a regresar los estudiantes al barrio y toda la gente de sus vacaciones. Ha estado todo pelado, por el clima y porque todos los estudiantes van a sus casas. Mucho silencio en el barrio, lo que es raro. Para nosotros, casi un fin de semana como cualquiera. Porque tenemos la suerte de elegir nuestros días libres y armarnos nuestros fin de semana laragos cuando se nos de la gana. Cuando mejore el tiempo, haremos nuestro pic-nic y nuestro paseo en bici. Y les contaremos.

jueves, 13 de marzo de 2008

Mitos y Realidades del Reino Unido

Primero que nada, queremos agradecer los comentarios. A mí en lo personal me motiva a seguir escribiendo.

Para darle una pausa al tema de los banquetes, tónica de este blog so far aprovecho de aclarar "una suerte" de preguntas frecuentes de ustedes y ciertos mitos sobre los británicos y esta isla. Aquí va...

Siempre se comenta... que acá todo es caro
Y es verdad: los arriendos, el transporte, comer fuera/ir al cine y los impuesto son caros. Pero mientras más lo pensamos los servicios por los que pagamos impuestos son de primer nivel. Las ciclovías son a todo cachete y hay parques extensos y bien cuidados. Sin embargo, el mundo del bargain hace que muchas cosas se puedan obtener mucho más barato. O sea, las ofertas de las tiendas y los supermercados son de verdad y hay que aprovechar. Así que raya para la suma: más caro pero por ahí no más.

Se comenta... que acá no se puede fumar en ninguna parte
Cierto. En ninguna parte techada o cerrada. Se puede fumar en la calle, pero ningún brillo. Yo, que igual fumo (aunque cada vez menos por lo mismo) soy una fanática de esta ley. Por un lado, donde uno no ve gente fumando ni siente olor a pucho, no dan ganas de fumar. Por otro lado, cuando llega a la casa después del carrete, nada tiene olor a cigarro.

Se comenta... que los ingleses son fríos
Farrrso. Los ingleses son buenos para meter conversa, chistosos y siempre ofrecen ayuda. No hay que confundirse. No son buenos para hablar de ellos mismos pero sí son re buena gente y muy respetuosos. Acá nadie te mira feo por pasarle plata en monedas chicas o en billetes grandes; No te contestan de mala gana cuando no entiendes y pides que te repitan. Todos avanzan en las micros para que no se achoclone gente en la puerta.

Se comenta... donde llueve siempre, está acostumbrados a la lluvia
Farso, farso. Acá se tapan las canaletas, se inundan las casas, el tráfico se pone feo, la gente se pone idiota. Igual que en Chile. Eso sí: nadie falta a la pega o a clases por la lluvia.

Se comenta... en la cárcel de Reading estuvo preso Oscar Wilde
Es verdad. Pero no hay cárcel para visitar y sacarse la foto de rigor.

Para compartir... lo que se lleva...
Isla curagüilla:
Si uno es de esta isla, la única posibilidad que no estés curado un viernes a las 23:00 es porque estás tomando antibióticos o estás en rehabilitación. Leí "The Snapper" de Roddy Doyle y el personaje principal, Sharon, nunca deja de tomar mientras está embarazada. El libro se basa en los años 70, principio de los 80, calculo yo y me imagino que ahora no es tan así, pero las generaciones que pueden legalmente tomar fueron amamantados con leche con copete. Está en el código genético.
Inglés curagüilla y escandaloso: Acá no hay curados sentimentales, llorones o de los que se quedan piolitas. Acá los borrachos son gritones y cantantes. Nos cuesta entender qué los tiene tan reprimidos, pero si alguien se cura, canta y con escándalo. Generalmente son canciones como del estadio o de camaradería. Y uno, desafortunadamente, lo escucha cuando cierran el pub y la gente vuelve a sus casas.
Guata que fuma: Todavía no sé si es culturalmente aceptado, pero las mujeres no dejan de fumar cuando están esperando guaguas. Yo ponía caras al principio cuando veía a las embarazadas en plena calle con el pucho prendido, pero cuando me di cuenta que era más bien común, pensé que las caras me las iban a poner a mí. Se ve raro. Yo escuché en la radio que habían estudios que indicaban que hasta el quinto més no había daño al bebé y he sabido de doctores que autorizan hasta cuatro cigarros al día a mamis fumadoras. Pero nunca hay acuerdo, por lo que ante la duda abstente, ¿o no? Artículo relacionado
Isla paranoica: Con Daniel primero pensamos que en el futuro la población tendrá que ser gay, porque todos los papás tienen dos hijos hombres. Plop! En el parque se ven niños, no niñas jugando. Luego nos explicaron que a los papás les da susto sacar a las niñas a la calle porque hay mucho pervertido. ¿Hace 20 años, acaso no habían?
Isla hipertensa: Están muy preocupados de que la gente deje de fumar, pero a ningún inglés le dicen que deje de comer cochinadas. No es raro que la gente coma papas fritas todos los días y que crean que es sano, porque al fin y al cabo es verdura. Y hay una adicción por las cosas con azúcar. En la tele salía una madre preocupada porque su hija de cinco años tenía un problemas en las encías provocado por el azúcar y yo pensé "¿qué pretende si hay 2 pasillos en el super para galletas, dos para chocolates y 2 para queques?". Yo entiendo, soy adicta a las papas fritas y al chocolate, pero al menos sé que no es sano. Artículo relacionado
Isla sin complejos: la moda es la moda. Si la guata es grande pero si en el London Fashion Week reaparece el peto, el peto es más importante que la guata. Lo mismo con las pechugas, muchos años y muchos hijos no son excusa para esconder el escote.

Ahí se nos ocurrirán otras cosas...

Para conocer lo más contemporáneo del comportamiento británico se pueden ver y bajar programas de la bbc en www.bbc.co.uk/iplayer. Obvio que en inglés only. Los programas se dejan una semana en línea desde que son exhibidos.

lunes, 3 de marzo de 2008

Talca, París y SOUTHALL

Quizás debemos pedir perdón a nuestros anfitriones británicos, pero claramente lo que culturalmente nos tiene más positivamente impresionados son todas las otras culturas que coexisten en este país. Y en especial las culturas del Sur de Asia, inclúyase: Pakistán, India, Bangladesh y Sri Lanka. Y este fin de semana que recién pasó fuimos a Londres a hacer un poco de turismo, pero en vez de ir a la Torre de Londres o al London Eye, fuimos a Southall, un vecindario al oeste de Londres donde residen inmigrantes del sur de Asia.

Es como un China Town o un Little Italy pero de Asiáticos. Es una calle larga, Broadway, donde hay bazares y tiendas donde se vende ropa (Sarees y Salwar Kameez) y tela, remedios ayurvédicos, condimentos, frutas, verduras y otros alimentos exóticos. También hay tiendas de música y DVDs "boli". Incluso hay un cine donde muestran películas "bollywood".
Historia aparte son los restaurantes y puestos de comida y dulces que hasta lo que pudimos comprobar son muy buenos y baratos (lo de bonito queda en discusión, sí podemos decir que son pintorescos). En la calle prima el olor a frito, a choclo (que venden en conitos con mantequilla) y el ruido a la música pop asiática. Este barrio es real, the real thing. No está hecho para turistas sino que para los locales. Wikipedia dice que cerca del 60% de la población en esta área es inmigrantes, pero vimos sólo un par de blancos adentro de un pub inglés al final de la calle. Incluso nosotros nos sentimos un poco fuera de lugar. Le pregunté a Sarah por Brick Lane, barrio de similares características que además da nombre al libro (y posterior película) de Monica Ali. A diferencia de Southall y según nuestra informante, Brick Lane está hecho para los blancos y los turistas, donde las cosas son más caras y de peor calidad y por supuesto, sin la autenticidad que aquí se respira.
Como se lo deben imaginar, nos dedicamos al shopping y a comer. Sarah se compró unos Salwar Kameez, que son estos trajes de dos piezas que tienen una túnica y un pantalón. Si piensan que es una tenida estándar, igual para todas, están equivocados. Con el tiempo hay opciones trendy, de lo más fashion, con muchos diseños, colores y telas. Después fuimos a comer samositas (empanadas) y otros picoteos picantes y mathis (cosas dulces). Finalmente, fuimos a un almacén a comprar ingredientes exóticos.

Se supone que la experiencia puede ser más interesante aún porque hay un templo y un parque al que tendremos que ir en el futuro. Ojalá cercano.

Más información respecto a Southall aquí y les suigiero visiten los sitios indicados en further reading y external links.