jueves, 22 de mayo de 2008

Vacaciones Mediterráneas - Parte 1


No sé si uno puede evitar esa mini depresión que a uno le viene después de viajar por vacaciones. Pero hoy cuando me desperté y caché que estaba en mi cama en Reading no me quería levantar. Una vez de pie todo volvió a la normalidad. Me pesé para cachar si había subido de peso (no, qué maravilla, es cierto lo de la dieta mediterránea), salí a trotar, a comprar leche, al charity, a lavar ropa, ordenar, facebukear, cocinar. I’m back. Y lo único que puedo decir es que tendré que buscar una forma para volver. Fue todo demasiado increíble. O cómo decíamos con Rick: this is so f***ing awsome! (léase con entonación Laguna Beach).

El viaje lo dividimos en dos partes: playa y campo. Nunca pensamos que nos iba a tocar tan buen tiempo. Entre 20 y 26 grados. De haber sabido, no vamos al campo y nos quedamos en la playa. Pero ya estaban listos los arriendos de nuestros Bed & Breakfast.

15 Mayo 2008

Viajamos en British Airways porque tiene vuelos directos a Catania, en la costa este. Pero nosotros partíamos nuestra estadía en la punta noroeste, específicamente en San Vito lo Capo y la isla no es nada de chica. Así que manejé cuatro horas con mi co-piloto Ricardo y Daniel de comentarista de paisaje. En el futuro espero que ¡alguien saque carnet para acompañarme en esta pega! Las carreteras eran mi primera preocupación. Respecto a la señalética, nada que decir: está todo muy bien indicado. La calidad de las carreteras… nada que decir, a lo más un hoyito chico y unos arreglos de vez en cuando. El problema son los italianos. Esto de tener cultura de Formula 1 a mí no me ayudó en nada. Son buenazos para andar a 150 km por hora, pasar con poca visibilidad (en curvas, por ejemplo) y tirarte el auto encima. En nuestro rent-a-car nos dieron un Chevrolet Matiz que se volaba cada vez que pasaba un auto al lado mío. Así que eso fue un poco estresante, (I have to sayI mean, like really stressing, you know también con acento Laguna Beach)… Además que la mitad del camino era pura curva… tipo Farellones. Para la próxima: pasaje a Trápani (en el oeste) y bus.

Quizás la mejor sorpresa de ese día fue llegar a nuestro B&B, Tra Cielo e Sabbia. Atendido por su dueña, la señora Anna y su marido Enrico. La página web no tenía las mejores fotos y los valores económicos (32 euros la single y 55 la doble) nos hacía sospechar que quizás íbamos a tener problemas. Pero no podíamos estar más equivocados. En la página web decía “a pasos del mar” y en Chile eso puede significar 30 minutos a pie. Pero acá era literalmente frente al mar, y las piezas eran preciosas, grandes y limpias. Era ecológico y tenía agua calentada por el sol y una cadena que liberaba cantidad de agua según las “necesidades”. Rápidamente nos instalamos y fuimos a comer, porque no habíamos comido nada desde al avión. A comenzar a descubrir lo que esta isla tiene que ofrecer. Partimos por lo más conocido: pizza y helado. Muy rico. Son como tontos para ambos.

16 Mayo 2008

San Vito lo Capo es parte de lo que se llama Castellamare del Golfo. Y es una línea costera que tiene muchos balnearios y San Vito es uno de ellos. A unos 10 kilómetros está la reserva natural dello Zingaro. Todavía era temporada baja por lo que no había mucha gente. El sábado y domingo estaba más lleno. Va gente de Palermo y otras ciudades cercanas y muchos alemanes. La gente habla italiano y alemán. No se parla mucho inglés…

Nos despertamos con el olor a café de la señora Anna. Uno de los mejores desayunos de mi vida: café, jugos, pan italiano, mermeladas ricas, tortilla, cornettos (que son cómo facturitas) de nuttela y pastelera. Y la playa que estaba al frente era espectacular. Color turquesa, temperatura tipo La Serena (no era el Quisco, que es mi estándar, así que bien), sol, arena limpia y una vista a un morro gigante que es la marca de San Vito.

Estuvimos todo el rato en el agua. Desestimamos el sol y nos insolamos en mala. Ahora nos estamos despellejando. Es tonto, lo sabemos. No necesitamos que nos lo repitan.

En la noche salimos a comer y conocer mejor el pueblo. Ya era viernes así que el pueblo tenía más movimiento. Nos dimos cuenta que en términos de comida, lo que se lleva en la isla es el atún y el pez espada. Hay mariscos por montones también y mucho pulpo. Degustamos unas delicatessen de la zona: pasta de atún con naranjas que queda bastante bien, salame de atún, atún ahumado pez espada ahumado. Lo mejor era el pez espada ahumado. Acá en UK el pescado es muy caro y los mariscos son pocos y más caros aún, así que aprovechamos de hacerle harto al marisco y al pescado.

La cocina de Sicilia tiene influencias de todas partes, griegas, italianas y moras. Después de todo fue invadida por todos. Así que también se lleva mucho el cous-cous y los platos árabes. Me faltó el cous cous. Pero le di cómo caja a las pastas, al atún, el pez espada, las almejas, el pulpo… todo. También tienen muchas almendras, pistachos (y muchas cosas a base de ambos) y cítricos. Esta es la zona del Limoncello que es un licor de limón. Tiene sabor a un dulce Ambrosoli de limón, según yo, así que cero onda con eso. También hacen su propio vino, y es particularmente bajo en grados alcohólicos, con un punch alcohólico pero que a la larga tiene poco cuerpo y poco sabor. Eso debe ser por el clima, porque el vino con más cuerpo es de países más fríos.

Y tomé café como loca. Ya no sé que voy a hacer cuando me quiera tomar un café acá. Ya en Inglaterra el café es más rico que en Chile, pero el de Italia es mil veces mejor que el inglés.

17 Mayo

Salimos a la reserva dello Zingaro. Tuve que manejar unas curvas muy de Mónaco pero cada vez soy más Italiana al volante. La reserva es muy larga. Deben ser unos 20 km de extremo a extremo. Nosotros avanzamos lo que pudimos. Paramos en tres playas. Nada que decir. Demasiado lindo el paisaje, el agua muy rica y bonita y lo mejor de todo poca gente. O sea, son playitas no balnearios. Así que una vez en el agua me saqué la parte de arriba del bikini. ¡Muy europea! Si es por encontrarle algo malo a las playas es que tienen poca sombra y tiene piedras en vez de arena y meterse a pata pelada es muy complicado y doloroso. Pero una vez en el agua, mirando alrededor y cachando el manso ni que paisaje, o sea, ayúdame a decir paradisíaco.

Entre playa y playa hay un sendero muy lindo y fácil. Sólo zapatillas y ropa cómoda. Incluso había alemanes tan producidos con guaguas colgando de la espalda con esos andamios. Hay que llevar mucha agua o si no, no te dejan entrar. Porque adentro no hay. Este es mi tipo de panorama… me acordaba de todos los paseos que hemos hecho que son de este tipo en el que uno termina desayunándose con los mansos paisajes: los senderos de Ensenada, el paseo al lago Cabrera en Hornopirén (5 horas de caminata en total rodeada de tábanos) y a la reserva de Hornopirén, (el agua más helada de mi vida) y cómo olvidar el paseo en Papudo a las playas “muerte segura” y “peligro inminente”. Y acá… el paseo a Sonning y a todas partes, hasta al supermercado (que me topo con cisnes varios). Amo caminar.

Después de 6 horas de caminata y baño… después de haber subido y bajado cerros pasamos a la zona de picnic y nos servimos nuestro pez espada ahumado y pasta de atún con naranja. Fuimos tan finos que hasta llevamos rúcula .

Fuimos al mismo ristorante que la noche anterior. Ya que el caballero nos había tratado tan bien y nos regalaba un bajativo.

18 Mayo

Ricardo tenía una idea. En vez de ir a Grecia, podíamos ir a unas islitas que quedaban cercas que tenían ese look mediterráno y playas “lovely”, según la Raugh Guide. Para llegar había que ir a Trápani que queda como a 40 minutos en auto y tomar un ferry que se demora 15 minutos. ¡Papaya! Habíamos acordado no decirle a nadie, pero la realidad más realidad es que esta isla, Levanzo, tiene buen lejos. De cerca, el pueblito tiene su gracia, es cierto, pero las playas son demasiado asquerosas. Y es una pena, porque son turquesa y tienen arenita. Pero es cómo si nadie haya pensado en usar un basurero. Estaba lleno de botellas de agua vacías, envases de todo tipo. Hasta papel confort. ¡Nada que ver! Además, si hubiera estado limpia, quizás hubiera sido igual de inaccesible porque estaba lleno de medusas. Venden hasta bloqueador con repelente a las medusas, lo que nos dio a entender que no eran pocas y no era agradable si te tocaban. Ricardo tenía un bloqueador con repelente pero no se atrevió a probarlo.

Este fue un punto bajo de nuestra aventura. Es anecdótico pero perdimos tiempo innecesariamente. Así que cancelamos las actividades del resto del día y nos fuimos de vuelta a San Vito a quitar el sabor amargo con nuestra playita y un par de pizzas.

A todo esto, esa noche, fui comida viva por los zancudos. O sea, a parte de la insolación, tenía, sólo en el brazo, 8 picadas.

Fotos (y más en Facebook)










3 comentarios:

  1. Gaby, Daniel ....na´ k decir....extremadamente envidiable el TREMENDO viaje que se pegarosn con el Peuco!!!!! as you said F*** awsome, incredible, amazing, etc...
    Y yo que pensé que el mio había sido demasiado "fantastic"...me kedó SHORTY- SHORTY!!!!
    Gaby, ( o Angela LAndsbury??) tu veta de escritora : fantástica!!...quizá lo de ser escritora podría ser una opción...muuu guenos tus relatos del viaje...
    Muchos cariños y seguiré leyendo y viendo sus ADVENTURES...
    Carolina

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  2. pq muñoz parecve gringo en una foto si es chileno?

    saludos.

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  3. Respuesta a Chris: no sé. Será porque está en Europa y aquí todos los chilenos somos gringos y nos tenemos que comportar como tal?

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