miércoles, 10 de septiembre de 2008

Islandia y Noruega (Segunda Parte)


Ahora si que si. Envié el primer borrador de la tesis y bajó la carga de pega. Puedo escribir un poco, porque igual ahora vienen las correcciones del profesor y tengo que preparar el curso que empiezo el 22 de septiembre para sacar mi certificado internacional de profe de inglés. Antes que vuelva el torbellino debo escribir de Noruega. Antes que se me olvide todo. Y aquí va.

Lo que más recordaremos de Noruega, sin duda, fue la hospitalidad de Aurelio y Sirpa. Aurelio, es primo de mi mamá, por el lado de mi Tata. Y vive en Oslo desde el 73. Entenderán las circumstancias en las que se fue. Y Aurelio se parece a mi tío pato. Tienen los mismos ojos y la misma sonrisa. Aurelio está emparejado con Sirpa, una gran mujer, de mucho carácter y sentimiento que nació en Finlandia. Hace un par de años que tuvo una parálisis y los doctores no se explican que ahora camine. Pero tiene mucha energía, lo que lo explica, según yo. No conocía a nuestros anfitriones hasta el día que pisamos Oslo y nos recibieron como reyes, con mucho amor y regaloneo. Nos alojaron en la casa de una hija de Sirpa que en esos momentos estaban navegando. Era una casa espectacular. Ahí nos esperó Sirpa cuando llegamos del aeropuerto con Champaña, salmón ahumado, jaiba, chocolates, torta... uf!

Aurelio nos enseñó a tomar el bus al centro. Luego de la champaña y el banquete salimos a patiparrear. Conocimos el centro, que como buena ciudad europea de pocos habitantes, es pequeño, pero con edificios del siglo 18 y 19 totalmente bien mantenidos. Hay muchos edificios nuevos también, pero totalmente armónicos y llenos de detalles. Como la alcaldía, que tiene unas esculturas de oso muy lindas.

Era domingo, y la gente estaba afuera de los restaurantes y cafés como si fuera sábado. Igual que en Islandia, los noruegos son relajados y viven la vida como si se acabara mañana. Como detalle de este relajo, hay que mencionar que en el aeropuerto no tuvimos que mostrar el pasaporte. Simplemente fuimos a buscar nuestra maleta y salimos. Y en el metro, las puertas están abiertas, y asumen que uno compra el boleto antes de subir. O sea, civilización todo el rato.

Y el lunes fuimos al patiparreo tipo Waldo Silva. Con Aurelio. Fue intenso, pero el mejor tour para conocer la ciudad. En dos patas. Fuimos al centro, luego al palacio de los reyes, los jardines que le llevaban patitos, que mi mamá perseguía como si tuviera 5 años. Y uno le decía "mamá, muerden", pero, insisto, era como si tuviera 5 años.

Mi mamá siempre se quedaba atrás, sacando la foto y caminando al ritmo Erika Iglesias que tanto la caracteriza.

Oslo queda en la costa. Y fuimos al muelle donde pasan unas micros-bote que te llevan a tres puntas de una isla donde hay museos. Caminamos por el equivalente al "paseo ahumada" hasta llegar a la opera, edificio que recién se abrió. Y es IMPRESIONANTE. Es un edificio moderno, blanco y con vidrio que simula un iceberg, que incluso termina en el agua. La otra gracia que tiene es que se puede subir hasta la punta, sin subir un sólo peldaño, sólo subiendo por la pendiente. Y por dentro tiene mucha madera. Y unos baños cuáticos. Por afuera, hay que andar con anteojos de sol, porque el reflejo del cielo sobre esta piedra blanca encandila mucho.

Lo otro IMPRESIONANTE es el parque de las esculturas. Gustav Vigeland esculpió solito más de 200 esculturas de bronce y granito. Todas están hechas respecto al tema de la familia. Hay de niños, de niños con su papá, con su abuelo, mamás jugando con los hijos, niños haciendo travesuras, abuelos haciéndole cariño a la abuela. Son muchas escenas familiares, llenas de expresión y detalles. En Wikipedia sale más obre este maravilloso parque.


Y ese fue el primer día. Ya no me acuerdo muy bien en qué orden ocurrieron las cosas. Pero se puede destacar lo que siguiente:

El último día fuimos a la Galería Nacional. Acá está el famoso Grito de Münch, que es bastante impresionante, pero la galería está llena de joyitas noruegas (Sohlberg, por ejemplo, a quién no conocía ni de nombre y ahora me fascina) y tiene una buena colección de Münch, Van Gogh, Cezzane). No es muy grande, pero para haber ido a ver un sólo cuadro, salimos re-contentos. Bueno, mejor dejo de hablar de arte porque mi ignorancia queda en evidencia.

El último día fuimos a ver Holmenkollen, que es una cancha de salto en esquí. Obviamente, en verano no hay nieve y nadie estaba saltando, pero lo hicimos a pie y para una que sufre de vértigo fue, por decirlo menos, vertiginoso. Este lugar queda en una zona muy pirula y fue interesante pasear por ese barrio y ver como "sufren" estos noruegos.

Tengo que mencionar también el museo de Fram, donde está el barco (Fram) que llegó por primera vez al polo sur (en 191). Roald Amundsen era un explorador medio chiflado que quería explorar los extremos de la tierra y tuvieron que construir este barco enorme, de capas y capas de roble que aguantara las calamadidades del clima. Eso incluía que, por ejemplo, tenía que aguantar periodos de dos o tres años atrapados en el hielo. Y el barco, que tiene una forma tipo huevo para romper el hielo, estaba preparado para alimentar a la tripulación por 5 años. En fin la historia es entretenida y el barco es IMPRESIONANTE.

Y un momento muy especial de este viaje, fue la invitación a comer a casa de Aurelio y Sirpa. Una casa muy linda. Comimos Salmón con papás, una torta rica con frambuesa y arándanos y pudimos disfrutar de una linda terulia, repasando fotos viejas y comunicándonos y traduciéndonos entre noruego, chileno e inglés. Daniel, el chico tech, le explicó a Aurelio como usar Skype.

Y después pa' la casa. A Reading. Fue emocionante la despedida. Este viaje fue mucho más de lo que cualquiera de nosotros se había imaginado. Somos de memoria frágil, eso sí. Porque una vez arriba del avión yo ya estaba pensando en la tesis y Daniel en sus estudios. Y no le he escrito a Aurelio y a Sirpa para agradecerles nuevamente. Espero hacerlo pronto. Esperamos tenerlos por acá algún día. Y retribuir, aunque sea un poquito.

2 comentarios:

  1. Simpatico tu relato Gabrielita, pero hay algunos detalles, Aurelio no se fue a Noruega el año 73, se fue, creo que el 84, y ¿No tienes fotos del Museo Fram?en las que tomo tu papá hay, algunas, y te dio conmigo, Un besito, tu mami

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  2. lejos lo mejor es leer un profe mencionando a su profe.

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