miércoles, 22 de abril de 2009

Malta/Túnez

Viajes Waldo Silva esta vez nos llevó a Malta y a Túnez. Dos países que mi papá no conocía y por los que quería pasar, para así sumar países a los más de 80 que lleva visitados. Cada vez es más difícil conocer países nuevos para él, porque ahora le quedan los menos turísticos (Incluso le han cancelado un viaje por la posibilidad de toparse con piratas somalíes) y donde, además, él no habla inglés no se atreve a mandarse sólo. Y quiere llegar a las 100 pronto.

MALTA

El viaje a Malta lo organicé yo. Todo lo compramos por internet. Conseguimos un hotel barato y bastante bueno que además estaba bien ubicado (en Sliema) y pasajes baratos. Desde Inglaterra uno puede ir a Malta por $60.000 ida y vuelta.

Malta llama la atención, primero, por lo chico. Son 300 kms2. De una ciudad a otra son como 10 minutos en micro. Todo es en menor escala. O sea, si quiero ir al supermercado, salgo de Santiago y voy a Concepción, pero en chiquitín. Lo segundo que llama la atención es el idioma y la influencia de todas partes. A ratos uno piensa que está en Inglaterra, porque las cabinas telefónicas y los correos son igualitos. A ratos uno piensa que está en Italia, por el color y la arquitectiura barroca, las iglesias y los santos en cada esquina (cada calle tiene su patrón). También hay mucha influencia árabe que uno ve en los balcones de las casas y en el idioma. Todos hablan inglés, que es oficial junto con el Maltés. Y el Maltés se escucha como italiano, con esa melodía, pero de cerca es cómo árabe. Como buena isla en la mitad del mediterráneo (teorías dicen que es la desaparecida Atlantis) todos han querido un pedacito de ella y se la han peleado a morir. No han tenido ningún break los pobres malteses: los fenicios, los griegos, los romanos, el imperio bizantino, los franceses, los españoles, los ingleses. Por eso todo parece tan ecléctico, como un sueño algo absurdo.

Malta es hermoso. Nada contra Brujas o Venecia, que se dice que son las ciudades más lindas de Europa, pero la Valetta y las Tres Ciudadades son esplendorosas. Nos tocó una linda vista al mar y a la capital, Valetta y una temperatura bastante templada. Aprovechamos de conocer Malta y la isla de Gozo y de comer lo más tradicional de la zona. En sólo tres días. Bien Waldo Silva-style, aprovechando cada minuto. Mi padre y Daniel comieron conejo en todas sus expresiones: estofado, en tallarines, al ajo, frito. Ese es el plato que hay que comer. También nos recomendaron unas “pastilles”, que son unas masitas de hoja rellenas. En cuanto a los Top 10 de turismo, Valetta y las “3 ciudades” son los lugares más lindos. Y la mejor forma de recorrer la isla es tomando buses, muy pintorescos y folclóricos, como dice Waldo, en la terminal de Valetta. Llegan a todas partes, pasan seguido y nunca se demoran mucho. Y más importante aún, son más baratos que una micro del Transantiago.

TUNEZ


Túnez queda a 300 kms de Malta, pero lo más económico era volver a Londres y tomar otro avión. Acá Waldo hizo las gestiones desde Chile y contrató un tour en Falabella con un operador Español. Yo siempre tengo mis aprensiones con los toures, porque me acuerdo de cuando fui a Europa con la mamá y la Pauli. Nos levantaban a las 5 de la mañana y llegábamos a destino a las 2 de la mañana, el guía era un guatón español fétido y el grupo era grande (y hay que esperar siempre a la gente a que llegue para que bus parta). Mi papá nos contaba una historia tragicómicas de cómo terminó diciéndole a una señora “vieja de mierda” en la mitad de un tour y en frente de todos, porque la señora en cuestión nunca llegaba a la hora al bus y se atrasaba horas. Y para que mi papá lo diga, es porque la vieja tiene que haber sido muy “de mierda”.

Así que a eso íbamos: muchas ciudades en pocos días, jornadas agotadoras, posible gente rota y el poto cuadrado arriba de un bus. Pero tuvimos suerte porque nadie más se inscribió en el tour y teníamos un tour privado con guía y todo por la misma plata (hay que decir que el tour, que tiene todo incluido, es bastante conveniente). Así que anduvimos cómodos en un 4x4 y el único que no cumplía con el horario era mi papá (cuando le decíamos que ya habían pasado los 30 minutos decía, “pero quien me va a retar?”)

La partida fue un poco accidentada. Llegamos y el trato de la policía en el aeropuerto era de lo peor. Puras caras largas. Después llegamos al hotel y estaba tan cochino que pensé que me agarraría todas las garrapatas de todo el país esa noche. Y era 4 estrellas. Mi papá me explicaba que así eran los hoteles acá y yo me hice la idea, pensando en que pasaría poco tiempo en ese hotel. Fue mala suerte. Paramos en ese hotel a la vuelta del viaje y estaba mucho más limpio. Lo mejor era la piscina, pero hacía frío y el agua estaba helada. De puro picada y porque no quería estar en la pieza me metí igual, con Daniel, todos mirando desde los balcones, y nadamos harto para que se nos quitara el frío. Igual salimos con mareos, pero fue inolvidable. El hotel en cuestión, para que lo evite se llama: Sol Phebus.

Nada que decir, eso sí, de la comida. En general todos los hoteles y todos los lugares a los que fuimos a comer eran increíbles. El cous-cous bien preparado tiene sabor, aunque no lo crean. A Waldo no le gusta (como muuuuchas otras cosas) y lo evitó a toda costa. Lo que no evitó -todo lo contrario- fue el harissa, una pasta de ají que se le puede poner a todo, al menos así lo demostró Waldo. Cada vez que se podía comíamos un brik, una empanada de una masa delgada, frita, rellena de puré de papas con especias y un huevo. Es increíble partir la empanadita y que salga le yema. También se come muy bien el pan. Hay unos chapatis y otros panes más gruesos que tienen sabor a hayuya. Y la influencia francesa los ha llenado de baguettes y panes ricos (Chile tiene buena cultura de pan, pero nosotros en UK estamos en la sequía misma al respecto, porque del pan de molde no salen). También hay que hacer mención del rico café turco varias veces al día y a los higos y dátiles. Está lleno de cafés y fuera de la Capital están siempre llenos sólo de hombres. Y siempre están llenos (me pregunto si esos hombres trabajan). Como mujer una se siente muy observada.
Lo más importante, eso sí, fue la gran sorpresa: Las Naranjas, así como título. Comimos millones y todas jugosas y dulces y de distintos colores. Así que a pasar hambre, no fuimos.

El tour consistió en 6 días subiéndonos y bajándonos de nuestro 4x4 guíado por Midani, un nómade que hablaba español como cuando te cuentan chistes de árabes. En cada parada técnica, nos tomábamos un café, Midani se fumaba 5 cigarros y mi papá sacaba fotos de algo de lo que seguramente ya se olvidó. Recorrimos 1600 kilómetros, desde el norte hasta el suroeste y al sureste y al norte de nuevo. Fuimos a ciudades, pueblos y a la nada misma: el Sahara. Visitamos mezquitas y medinas (ciudades amuralladas) en cada ciudad, donde te trataban de vender de todo. Bien catetes hay que decir, y o había ninguna forma de pasar piola. También visitamos ruinas romanas: los baños de Cartago, el anfiteatro Romano del Jem y la ciudad romana-bizantina en Sbeitla. Y También tuvimos, por suerte, la cuota de naturaleza. El Sahara mismo, con dunas y con la maleza primaveral, los oasis de palmeras, el cañón, las casas trogloditas construidas bajo tierra para escapar del calor, los dromedarios por todas partes. Ahí me quedo yo. Daniel se queda con el desierto también, ya que pudo ir a las locaciones donde se firmaron las primeras y las más recientes Star Wars. Pura emoción.
Al final estábamos agotados, pero felices y con la guatita bastante llena. Daniel volvió a la conferencia donde tenía que presentar y con Waldo nos quedamos en un súper hotel descansado un par de días. Ahí aprovechamos el parque acuático con toboganes, jacuzzi y gimnasio, paseamos por la playa, comimos del buffet y tuvimos mucha conversación padre-hija.

Somos unos suertudos… nuevamente agradecemos a Waldo por la invitación y, lo más importante, por la aventura de pasar tanto tiempo juntos los tres.

Más fotos en mi perfil de facebook

1 comentario:

  1. Definitivamente no lo pasa mal usted, Profesor Muñoz.

    Espero que nos veamos en el verano (ojalá vengas para la venida de AC/DC a Chile, si se concreta) y alguna vez por messenger.

    Nos vemos.

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