sábado, 7 de noviembre de 2009

Actualización (no tan) rápida - Parte 02

...Continuación de Parte 01

Viajes y Visitas

El “compromise” de estos trabajos intensivos es que una vez que se acaban viajo, viajamos, y dos viajes que se nos fue reportar en este blog fueron los viajes a Estambul y a Creta. A Estambul fuimos con mi suegro que nos visitó en Junio/Julio. Fue un día que le propuse a Daniel (“por qué no vamos con tu papá a algún lado”) y al otro que teníamos pasaje y hotel Liz Taylor para viajar una semana más tarde. Dos criterios para mí para viajar son clima y comida y Estambul ofrecía calorcillo y mucha comida asada que me fascina. Además estaba cerca y sonaba lo suficientemente exótico como para imaginarme que iba a un lugar muy lejano y poco europeo. Así que ahí partimos.
Estambul - calle comercial

En tres horas estábamos en un lugar que, según yo, era igual a Santiago. El calor seco, por un lado, las tiendas de ropa tipo patronato por otro, harto ruido a micro y a auto, las ensaladas aliñadas y arroz con un sabor a chileno y caras muy chilenas. Ese señor tiene cara de González, esa señora tiene cara de Núñez, y así. Comer allá fue una delicia, sobre todo las carnes a las brasas (claro que a la vuelta de la esquina tenemos nuestro propio Istanbul Grill que es esquicito). Nos quedamos en un hotel con piscina con vista a las mezquitas (o sea, donde estés la vista será a las mezquitas porque están everywhere y yo la lesa usándolas como punto de referencia para no perdernos) y aprovechamos de refrescarnos, caminamos en cantidades, comimos en cantidades y mi suegro filmó en cantidades, dimos vueltas por el Gran Bazar, las mezquitas, los parques. La única nota baja fue que pagamos una fortuna por un show de odaliscas con comida que al final era bien “sharsha”, porque la música era con un órgano de piano bar muy chulo, las odaliscas eran pocas y ni tan bonitas y la comida era bastante estándar (o sea, para qué hablar del vino, ninguno de nosotros quiere volver a recordar eso).
Estambul - Gran Bazar

Con mi suegro también paseamos por UK. Pobrecito quedó agotado y eso que yo soy de tiro corto. Daniel tenía que ir a Coventry (la calle Coventry en Ñuñoa es mucho más linda) a una conferencia y nosotros aprovechamos de pasear y escapar de Coventry. Por un lado, pueblo feo y flaite, segundo porque cerca habían lugares lindos, lindos y con ola de calor (sí, como 35 grados, parece un sueño ahora) había que pasear y escapar del cemento. Fuimos al castillo de Warwick y a Stratford-upon-Avon (con Daniel esa vez). Post-conferencia Daniel nos llevaba a comer. Al final, lo mejor de Coventry era que tenía un IKEA (Es como un Homecenter pero design top y barato) y una calle medieval llena de restaurantes muy monos y pubs choros.
Suegro Real: en castillo de Warwick

Después de la visita de mi suegro, tuvimos meses de tranquilidad hasta que en Septiembre llegó mi hermana “chica” Daniela que es un huracán mientras está despierta (que son como 8 horas al día). Con ella fuimos a Creta, encontrando una promo de hotel all-inclusive de 4 estrellas a la orilla del mar y ahí partimos. Mucha gente arruga la nariz con este tipo de resorts, como que uno debería ir a lugares más autóctonos, no tan hecho para turistas y que hay que recorrer y estar encerrados en hotel es una pérdida de plata. Y lo otro es que dicen que son paquetes para gente vieja o familias. Entiendo lo apestoso que puede ser en pleno agosto cuando está lleno de niños en edad escolar gritando y no dejándote nadar en la piscina, pero ya a fines de septiembre son familias con guaguas (que son entretenidas de mirar en la piscina porque están descubriendo cosas todo el rato) o adultos mayores. El único problema de los adultos mayores es cuando a las señoras guatonas se les ocurre tomar sol en topless frente a ti y harías cualquier cosa para que te cambien la vista. Y, claro, mucho eye-candy no hay ni para hombres ni para mujeres.

Defiendo 100% el estilo de vida resort. Quizás envejezco rápido pero una pieza con vista al mar, comida por montones de buena calidad, una buena piscina y un rico mar (con buena compañía, por supuesto) es todo lo que pediré de ahora en adelante. Tuvimos nuestro brochazo cultural cuando fuimos al Palacio de Knossos, donde la leyenda cuenta que estaba encerrado el Minotauro y que es el emplazamiento arqueológico más importante de la cultura minoica. Y el hotel estaba cerca del pueblo de Rethymnon, que visitamos y disfrutamos un par de veces con arquitectura veneciana y turca, calles angostas, panes con forma de rosas, helados ricos y muchas artesanías. Pero nada como volver a nuestro hotel y participar con los abuelitos en las clases de aquagym y ocupar el gym que nadie, aparte de yo y Daniel, usó mientras nosotros estuvimos ahí, bañarnos en el mar (con capeo de olas incluido), comernos una crepe a la orilla de la piscina y probar las delicias del buffet. Para terminar el recuento nuevamente con una nota negra: el aeropuerto era enano y era un caos, así que después de una semana guata al sol, máximo relax, el rico estrés de aeropuerto.En Heraklion, nuestro día cultural

En el agua, donde pasamos la mayor parte del tiempo

A todo esto, una de las excusas para estas vacaciones y la visita de mi hermana era mi cumpleaños número 30. ¡El famoso cambio de folio! Lo más lindo estar con mi hermana para ese día (claro, con alguien más joven y con más energía que me recuerde que ya no estoy tan joven) y hacer puras cosas entretenidas como ir a pasear por Londres, a comer comida italiana, tomar champaña y comer torta de chocolate con chocolate e ir a un show como Chicago. Qué lindo día.

Y así se nos acaba el año. Ahora tenemos que planificar el cambio de casa y la ida a Chile, Daniel tiene que trabajar harto en su PhD y también tiene harto que hacer para asegurarse que está “on top of things”. Yo estoy trabajando cada vez menos, dedicándome a ser una buena dueña de casa y mantener el cuerpo saludable. Hay una larga lista de cosas por hacer entre buscar casa y embalar y ver donde cresta guardamos nuestras cosas por mientras. Ahora se oscurece temprano y empieza a hacer frío, mientras en Chilito es todo lo contrario. Ahora la rutina sin visitas ni viajes consiste en comer temprano y ver películas, ir al cine o en la casa. De vez en cuando salir a comer, solos o con amigos, cocinar rico. Y ya a las 9 nos queremos ir a acostar, sólo invernar, que pase el tiempo pronto para partir a casa, “home” a celebrar las fiestas con la familia.

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