martes, 5 de octubre de 2010

Japanese Festival 2010


Me gusta Japón. Es cool. La gente, la comida, el cine, el arte, las costumbres, los paisajes. Mi sueño es viajar este otro año a Japón, pero el problema es que lo que tiene de cool lo tiene de caro, pero ahí veremos cómo lo hacemos. Quiero hacer realidad mi sueño.
Estas fiestas patrias, en vez de preparar empanadas y hacer un asado partimos al Festival Japonés en Londres, en Spitafields Market. Nuestra idea era ir a comer y probar cosas nuevas. Había mucha gente y se veía muchas familias inter-raciales Japonés-Inglés con sus niños y parte importante de la colonia Japanese. Había cientos de stands de comidas, además de unos cuantos de ropa, como uno dónde podías arrendar un kimono y andar como Geisha por la feria. Hubiese sido muy cool pero había cola y ponerse un kimono no parecía ser fácil y caminar con esas chalas no se veía muy cómodo. Por lo que hicimos lo nuestro comprando comida. Lo único que conseguimos fue tener mi nombre escrito en caracteres japoneses, Kanji. Pero me tinca que la niña que los hacía pintaba todos los nombres igual, porque por primera vez no me pide que le repita mi nombre. Y lo otro fue escribir en un mural nuestras iniciales G, D, E. Era una feria muy sencilla, con stands y nada más, pero todo se veía muy cool. 

Lo primero fue comer un pollo apanado con arroz pegote y salsa agridulce que era tal cual como lo describo. Ningún gran brillo. En el mismo local nos aperamos con unas verduras tempura que estaban exquisitas. Daniel se compró un sándwich con algo de cerdo así que yo no lo probé. Mientras comíamos nuestras primeras degustaciones veíamos a gente comer unas bolitas fritas que se veían muy novedosas y terminaron ser unos populares Takoyaki. Estas pelotitas fritas tienen por dentro pulpo, jengibre y cebollín y se sirven con una salsa roja que se llama okonomiyaki y mayonesa. Delicioso. Acá está la receta y más información de wikipedia.
También compramos un helado de té verde, matcha. Muy delicioso también y que parece ser muy popular en Japón. Con sabor cremoso al principio y un dejo amargo a té verde. Siguiendo con las cosas dulces, compramos un pan dulce relleno de crema pastelera (como un conejito) con forma de Totoro. Había con varias formas como de Hello Kity y el gato-bus de Mi Vecino, Totoro. Fue un poco triste descuartizarlo para comérselo, pero qué va, a eso íbamos. Y lo más delicioso para mí fueron los panqueques dulces, dorayaki. Los más típicos vienen rellenos con una mermelada de poroto rojo, pero el que más me gustó era relleno de té verde y mascarpone (¡qué obsesión con el té verde!). Aquí está la receta. No son como los que comemos nosotros, son más esponjosos y son como sanguchitos, un tapadito de panqueque. 

Y finalmente nos aperamos con sushi para comer en la noche. Bien japonés en una bandejita muy mona y muy ordenadito, pero que en la mochila llegó a la casa un poco a maltraer.

Quedamos bastante pobres porque cada plato (de cartón o pluma vit) salía 5 libras (como 4.500 pesos chilenos). A tono con los precios japoneses/ingleses.

Tengo ganas de seguir explorando las costumbres culinarias japonesas, acá en la casa cocinado cositas ricas, pero por sobretodo tengo ganas de ahorrar y que a la próxima no vaya a un festival sino que a Tokyo. Al menos soñar es gratis. 

1 comentario:

  1. Debe ser rico, probar sabores a los cuales no estamos acostumbrados, pero prefiero que me inviten a probarlos, a que yo intente reoroducir en forma parecida esos platos, de todos modos me ofrezco de niñera, si vas aprobar directamente estas esquisiteces.

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