viernes, 6 de mayo de 2011

Reporteando la Boda “Real”

(O breves reflexiones de salón de té sobre la monarquía en un mundo moderno)

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(Esto es a pedido del público)
Hace un par de años leí en un diario de copuchas como le digo yo, la prensa amarilla, como reporteaban la noticia que no era noticia: el príncipe Guillermo y su polola Kate compraban lechuga en un supermercado. Era una nota con fotos, con entrevistas a la cajera para saber qué medio de pago usaron, y con otros testigos que comentaban lo simpáticos y normales que eran. Y esa ha sido la tónica de la prensa amarilla: que comen en uno u otro restaurante, que visten tal o cual ropa, que conversan con perico de los palotes, que van a un partido de cricket, rugby, polo. Ambos sin mucha gracia para aportar en la esfera sensacionalista: ninguno con accidentes “bajo la influencia,” o con comentarios controversiales (el príncipe Harry es mucho mejor para la prensa en este sentido, disfrazándose de Nazi, fumando marihuana, llendo a pelear a Afganistan y convertirse en el blanco para los talibanes). No hemos visto ningún “mugshot”. Y dentro de su “no sensacionalismo” tampoco hay mucho que aportar a la contingencia: él trabaja de aviador, ella no trabaja, ninguno es conocido por apoyar causas sociales o ni siquiera son íconos de estilo. 
Por lo expuesto anteriormente, estar pendiente de la boda real era como estar pendiente de la boda de un conocido cualquiera (que además tendría que ser millonario, eso sí), por lo que me mantuve más bien apática a la “grandeza” o la “importancia histórica” del evento.  O sea, no iba a celebrar como lo hicieron muchos ingleses (ACLARO eso porque sí me mantuve pendiente de todos los detalles que podían aparecer en los medios. Todos.).

lunes, 4 de abril de 2011

“Keep an Eye” (manténgase alerta)

nhsEsta frasecilla la escuché por primera vez una vez que el Enzo, de entonces 3 meses, se desvaneció y lo llevé al doctor. Le conté toda la historia al doctor, que escuchó atentamente y en vez de darme una orden de exámenes simplemente me dice “keep an eye”. “Manténgase alerta y si vuelve a pasar, venga de nuevo”.

Y de ahí que esta frase se ha convertido en el reflejo del sistema de salud inglés. Porque la he escuchado una y otra vez. Y cada vez que la escucho siento frustración. Dos veces que fui al doctor por dolor de espalda, me mandaron a la casa con un folleto con posiciones correctas y con recomendación de tomar ibuprofeno y de “keep an eye”. Y por otra complicación “femenina” después de tres “keep an eye” fui a la atención primaria nocturna y ahí vi con mis propios ojos a una doctora de verdad preocupada que me dio una pastilla que me solucionó el problema hasta el día de hoy (recuerdo ese día de enero, gélido afuera y yo caminando a las 11 de la noche al hospital).

He escuchado esta frasecilla cuando en vez he querido escuchar “Pobrecita, no queremos que siga así de preocupada y adolorida así que le haremos todos los examenes para saber que tiene, darle un tratamiento adecuado y se vaya tranquila a la casa”.

Como chilena-hija-de-la-salud-privada espero que los doctores me quiten el dolor (o angustia o molestia), me expliquen lo que tengo y hagan lo que sea para darme la tranquilidad de que no es nada serio. No espero lo que siento que me pasa acá: que no hay empatía ni generosidad: si te duele tanto anda a la farmacia a comprarte un ibuprofeno o lo que tiene puede ser muchas cosas pero ahora no tenemos tiempo para darle toda la información para quitarle el susto. Como dice una amiga acá, es mejor hablar con el farmacéutico o buscar información en internet.

El viernes me tocó ir a A&E, a Emergencias. Tuve que chequear mis síntomas por internet y solicitar que un servicio de NHS (National Health Service) me llamara a la casa para chequear los síntomas para ver si era “recomendable” que fuera a Emergencias. Y la enfermera amorosa que me atendió me dijo que partiera inmediatamente. Yo estaba con un dolor de espalda inaguantable, llorando del dolor cuando la hipnósis para controlar el dolor que aprendí para el parto no me dio para más; tenía fiebre, náuseas, reflujo y un cansancio máximo. Por la fiebre y el dolor de espalda sospechábamos deuna infección al riñón.

Llegamos. Vamos a recepción. Esperamos como 30 minutos. Me llaman. Me hacen unas preguntas, me toman la temperatura y me hacen un test de orina. La enfermera amorosa que me atendió, me dice que “quizás tengo una infección urinaria pero se va a curar solita” y mirando al Enzo me pregunta si “estoy segura que no me he lesionado la espalda”. Y claro, desde que gatea han sido semanas maratónicas y la última vez que fui al gym me quejé que me dolía le espalda a la vuelta. Así que para la casa. Un paracetamol para la fiebre y un ibuprofeno para la espalda. Si tenía un virus era cosa de tiempo no más para que se acabe. Ella estaba tranquila porque no me iba a morir, yo estaba desmoralizada porque tendría que aguantarme el dolor y las náuseas.

En Chile y mi sistema privado de salud, me hubieran puesto suero, glucosa, omeprazol (para el reflujo), ibuprofeno y paracetamol a la vena. En una de esas me hubieran hecho un lavado estomacal. Hubiera salido del recinto sin dolor al caminar y con ganas de comer algo y sabría qué comer porque estaría con una dieta blanda.

Y hubiera pagado por eso en particular (mensualmente y el co-pago). Acá eso se va en los impuestos, diluido con todo el resto del gasto público.

Erróneamente, uno espera que un servicio de salud pública del primer mundo sea como el sistema privado de un país de tercer mundo. Entiendo que es la plata de todos los ingleses y no hay que malgastarla en medicamentos y examenes innecesarios. Entiendo que es un sistema público y que yo estoy mal acostumbrada al sistema privado. Entiendo que este país tiene sus propias historias con abusos a políticas públicas y problemas de administración pública (En todas partes se cuecen habas…) la cual tienen que ser cuidadosos. Entiendo, resignada, que no es un mal sistema.

Daniel me convence de a poquito que mi frustración es parte de un shock cultural. Que en temas de salud, el chileno con salud privada o pública tendrá su encontrón si llega a vivir acá y tiene que ir al doctor. Porque culturalmente en Chile hay una sobredependencia a los doctores.

Primero que nada, en Chile, si nos resfriamos, si nos agarramos un virus, si nos da una infección pequeña, si tenemos fiebre, altiro partimos al doctor. Porque puede ser serio, bronquitis, meningitis, qué se yo. Cuando lo más probable es que sólo sean viruses, resfríos, etcétera, que se curan solitos  (cosa que la escribo pero me cuesta mucho creer). Siempre puede haber algo más y siempre es mejor que te vea el doctor. La palaba “automedicación” en Chile es duramente condenada, es para los irresponsables que “juegan con su salud”. Esto es cultural y en gran beneficio para el gremio de los doctores, porque incentiva a la población a ser hipocondríaca y necesitarlos más de lo necesario. Acá lo cultural es justamente al revés. Antes de ir al doctor, revise la página web, revise sus síntomas y la herramienta web le dirá si tiene que ir o no al doctor. El primer mundo nos dice, entonces, que no hay que alarmar; que lo que más comúnmente aqueja a las personas se cura solo o automedicándose (acá lo que se vende sin receta se vende en los supermercados, al lado de los productos de cuidado personal).

Segundo, los chilenos queremos saber qué tenemos. Si es una gastritis o colon irritable, o algo nos cayó mal; si es un resfrío común o viral. Necesitamos saber el detalle. No me contento con “quizás es un virus”. Yo quiero saber cúal es. Yo pelo y me quejo cuando los doctores me mandan a hacer tracaladas de exámenes, pero ahora que lo miro a la distancia hay un alivio enorme en saber que salen normales, que no tienes nada de nada, que todo ha sido descartado. Acá, a diferencia de Chile S.A, hay mucho gasto en descartar todas las posibles enferemdades así que hay que acostumbrarse al proceso de hipotetisar con lo más frecuente a lo menos frecuente, lo que significará ir descartando posibles enfermedades de a una. Y la verdad es que lo más probable es que sea lo primero. Si quiero saber detalles de lo que puedo tener me meto a internet, no le pregunto al doctor. Está lleno de sitios para hipocondríacos como yo con imágenes y todo, revisándo síntomas y enfermedades que los doctores no se molestan en explicar. Y los doctores, en vez de explicarte, te pasan un informativo impreso de una página web, porque, además, en promedio las consultas médicas acá duran 7 minutos.

Tercero, buscamos empatizar con el doctor. Siempre nos quejamos si un doctor no nos pezca y celebramos al que te da su correo para que le digas como evolucionas. Nos gusta la empatía, que te escuchen, que te expliquen con peras y con manzanas, que entiendan tu preocupación (aunque también quieran tu plata) y así poder elegir siempre al mismo doctor de la lista de médicos del centro. Porque en Chile los médicos están en el olimpo  de las profesiones junto con los abogados y los ingenieros (civiles, por supuesto, no nos engañemos más). Mientras que acá, nadie busca empatizar con el doctor, ni el doctor con el paciente. Por una parte, porque el sistema no lo permite: ves al doctor que te toca. Yo he visto a todos los que hay en el consultorio. Por otro, porque la gran diferencia cultural con Chile es que la profesión de doctor no tiene el prestigio que le damos en Chile. Un doctor vive bien, pero no se infla tanto el pecho. Todo lo contrario, se les cuestiona todo el tiempo de si están haciendo un uso eficiente de recursos o si dan buenos diagnósticos.

Habiendo dicho todo esto y haciéndome cargo de mi mala-crianza médica, no quiero dejar de decir que ver como la salud en Chile se ha convertido en un mercado lucrativo me da asco. Entramos a la consulta sabiendo que tendremos que pagar examenes y medicamentos, que seguramente no son necesarios. Una vez que fui al doctor porque me dolía la rodilla, me hizo encuclillarme y donde me dolía, me dice que me tiene que operar, sólo 5 minutos después de entrar a su consulta. Ya inmersa en Inglaterra, si me duele la rodilla, me tomo un ibuprofeno. Lo más probable es que se pase. Si no, ahí recién voy al médico y aún así quizás me mande para la casa con un “keep an eye”.

Todo esto, sólo me hace pensar que nuestro gran problema en Chile es que queremos mejorar la salud pública sin cambiar los roles de paciente y doctor. Si empoderamos más a los pacientes a informarse primero antes de pisar un consultorio, los consultorios estarían menos llenos. Y si desempoderamos a los doctores informando a la gente que las enfermedades más frecuentes se pasan sin ayuda del doctor –se pasan solas o con algo que pueden comprar en la farmacia- también tendríamos menos gente en los consultorios.

Mi padre siempre dice que el problema de la salud pública en Chile es que los doctores no son administradores. Yo justamente estoy jugando con la idea de que el problema, puede ser, que los doctores sean los doctores que son (y queremos que sean).

Referencias

NHS (National Health Service) Direct: Información en Línea

NHS Symptoms Checker: Herramienta para revisar síntomas  

Artículo del Daily Mail sobre cómo aprovechar los 7 minutos promedio que dura una consulta médica.

Interesante artículo del diario The Independent sobre la crisis de las maternidades en Inglaterra (no mucho que ver pero lo leí hoy y me pareció que merecía difusión).

jueves, 24 de marzo de 2011

Beneficios sociales (para parásitos)

Benefits Acá en Inglaterra está la embarrada. El nuevo gobierno conservador anunció hace ya un tiempo que recortará beneficios sociales porque les están saliendo demasiado caros. Han aumentado en un 45% en los últimos 10 años y le cuesta al gobierno, y más que al gobierno a quienes trabajan y pagan sus impuestos (“the tax payer”), 60 billones de libras al año (multiplíquelo por 800 y le sará un aproximado en pesos). Estos beneficios, creados para garantizar un sistema justo e igualitario para evitar la pobreza y malas condiciones de vida, se les fueron de las manos.

En mi mundo ideal, quiero igualdad de oportunidad para todos y que no haya pobreza. Una de las cosas que uno admira de Inglaterra es eso, ver salud y educación de calidad gratis (un poco burocrática y engorrosa la salud acá debo decir), la mejor educación superior subvencionada (para residentes; hasta el momento estudiar acá es más barato que en Chile, pero se acaba de votar a favor de eliminar el subsidio por lo que la educación se triplicará en los próximos años), y no ver pobreza en la calle con un sistema de subvenciones y beneficios que mantiene la pobreza al límite.

Y estos beneficios sociales ya se los quisiera uno. Unos pocos ejemplos (y los puse en plata chilena para hacerlo más fácil): 

Child Benefit (Beneficios por hijos) $16.000 (pesos chilenos) por primer hijo y $11.000 por los siguientes hijos, a la semana, independientemente de cual es el ingreso familiar. Es decir, una familia de tres hijos, recibiría más o menos $152.000  al mes por concepto hijos. En el nuevo plan, se excluirán a las familias que estén en el quintil más alto de ingreso.

Health in Pregnancy Grant (subsidio de embarazo): $180.000 para todas las mujeres embarazadas para gastos asociados con el nacimiento de un hijo. En el nuevo plan, este subsidio se eliminará.

Housing Benefit (Beneficio habitacional): si por bajos ingresos una persona no puede pagar arriendo, el gobierno le facilita una vivienda dependiendo de las necesidades (amoblada o no, 1,2 o 3 dormitorios) gratis o con muy bajo costo y sin impuesto.

Incapacity Benefit (Beneficio de discapacidad): entre $50.000 y $70.000 a la semana para las personas que no pueden trabajar por alguna enfermedad o discapacidad por el tiempo necesario. Por ejemplo, una persona que no puede trabajar por tener depresión u obesidad recibiría del estado aproximadamente $280.000 pesos al mes. En el nuevo plan, esto se revisará y disminuirá un poco.

Jobseeker’s allowance (subvención para desempleados): Entre $40.000 y $53.000 por semana para quienes están desempleados o trabajen menos de 16 horas a la semana. Esto es aproximadamente hasta $250.000 pesos al mes.

Así las cosas, una persona desempleada con tres hijos podría recibir semanalmente $91.000 sin pagar arriendo, al menos $360.000 pesos al mes.

Suena bien, ¿o no? En un mundo ideal, esto garantiza que todos tengan una vida digna mientras tratan de ganarse la vida y trabajar en un trabajo digno, que a los niños no les falte nada, que los enfermos y discapacitados puedan vivir bien a pesar de que su condición no les permita trabajar. Sin embargo, no es un mundo ideal, y el sistema de beneficios ha sido abusado hasta el colapso.

He leído y visto de todo y me consta que hay personas esforzadas que quieren lo mejor para ellos y para sus hijos. Pero también he visto la peste de aprovechadores de este sistema que viven y engordan con la plata de los “tax payers”, los que trabajan y pagan impuestos, que lo están llevando a su fin. Aprovecho de decir que me encanta que acá se use ese término “tax payer”, porque efectivamente es la plata de todos, el pozo común, y empodera mucho más a la gente a exigir que se utilice bien que  hablar del presupuesto del gobierno.

He visto (en televisión y diarios de todas las tendencias) a ingleses quejándose de que no hay trabajo, cuando se han creado 3.000.000 de empleos nuevos que se lo llevan inmigrantes, porque en la práctica prefieren vivir a costa de la plata de los impuestos, en vez de trabajar, porque la plata es casi la misma. Y lo dicen tal cual “¿para qué trabajo si el gobierno me da casi lo mismo? He visto mujeres de menos de 25 años con tres hijos, sin trabajo y rehusándose a emparejarse para así recibir más plata del gobierno. He visto familias con 10 hijos, que tienen hijos para no trabajar y que viven en casas enormes que les da el gobierno. He visto parejas que no trabajan que viven separadas para recibir más beneficios. He leído en diarios más populares historias donde se denuncia los viajes que se pegan algunos beneficiados o la piscina temperada que tenía en su casa una ñora beneficiada (tontamente esto lo hacen público ellos mismos via redes sociales). He visto obesos que no han trabajado en años, que cuando vuelven a trabajar se deprimen y entran en un círculo de no trabajar y vivir a costa de los demás. He visto personas que por los beneficios de discapacidad no han trabajado en 30 años y que cuando quieren volver les es imposible encontrar trabajo, así que siguen pidiendo ayuda al gobierno.

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No soy de derecha, ni simpatizante de gobiernos conservadores, pero acá apoyo totalmente al Primer Ministro. Porque hay que entender que la igualdad debería ser un derecho pero con responsabilidades. Este es un país del primer mundo y hay oportunidades, ¡incluso hay beneficios que te pagan hasta el viaje al lugar de una entrevista de trabajo! A uno como tercer mundista lo que le da pudor es eso: que existan todas las oportunidades y no sean aprovechadas, que se pierdan (es por eso que sin justificarlo, entiendo que tanto sinvergüenza no pague el transantiago, si un pasaje en micro ida y vuelta es el 0,4% de un sueldo mínimo). Un niño que nace tendrá salud de calidad, escolaridad de calidad, actividades estímulantes gratuitas (hay parques en todas partes, por ejemplo), pero no llegará a ninguna parte si sus padres son unos parásitos que seguramente viven en un condominio con más parásitos. ¿Que modelo tendrá ese niño?

La única historia que me ha convencido de manera positiva fue una madre que tuvo 10 hijos y vivió del “tax payer” todo ese tiempo y cuando ya el último niño entró al colegio, ella decidió estudiar para ser matrona (algo de crédito hay que darle si parió 10 veces) para devolver la mano. Lamentablemente he leído pocas historias como la de ella.

Lo que da rabia es que hay personas que sí se verán perjudicadas con los recortes, como por ejemplo, personas mayores que a su edad ya les cuesta más encontrar trabajo o personas que de verdad están discapacitadas y no tienen vuelta en el mundo laboral. Y colorín colorado, las oportunidades y la igualdad se han acabado.

Sr. Cameron, yo lo apoyo en esta.

Algunos artículos:

Artículo sobre personas on benefits del Daily Mail: http://www.dailymail.co.uk/news/article-1323041/Mother-4-bedroom-home-state-says-work-doesnt-pay.html

http://www.dailymail.co.uk/news/article-1290163/Too-ill-work---grab-alligator-Disabled-soldier-claimed-17-000-benefits-caught-holiday-snap.html

http://www.dailymail.co.uk/news/article-1362727/Taking-dip-benefits-The-council-house-pool-garden.html

Artículo sobre el colapso del sistema de beneficios sociales: http://www.economicvoice.com/the-uk-benefits-system-is-broken/5006821#axzz1CeQtaE1j 

Artículo sobre los costos de los beneficios: http://www.bbc.co.uk/news/uk-politics-11466178

viernes, 21 de enero de 2011

Leyes anti-tabaco

image Me entero por los medios que en Chile la comisión de Salud del Congreso intenta prohibir el consumo de  cigarrillos en lugares públicos cerrados. La asociación nacional de empresarios nocturnos (ANETUR) declara que atenta contra la libertad de personas adultas, que se rige por idiosincrasias europeas y no las nuestras y que traerá consecuencias económicas.

A ver. Creo que ANETUR está mal. Que una ley de prohibición de fumar como se propone es el camino correcto. Y ahora explicaré por qué.

La ley actual, de poder fumar en lugares cerrados, atenta contra la libertad de las personas, de aquellas que no fuman. Como lo presenta ANETUR, entiendo que “no fumar está mal y fumar está bien”, que el que fuma, actualmente, tiene más libertad que el que no fuma. Hoy en día uno puede sacar un cigarro si quieres, estás en tu derecho, pero si el que no fuma no quiere sentir el humo del cigarro, cagó. Y ¿dónde está su derecho?

Están asumiendo que los clientes se van a ir porque todos fuman, Y eso no es así. No todos fuman. ¿no han pensado que ganarán clientes nuevos que antes no iban a estos lugares porque les molestaba el humo o tenían problemas respiratorios?

Todos hablan de los clientes, de sus derechos y de sus libertades, pero ¿qué pasa con los trabajadores de estos locales nocturnos? Ellos están expuestos al humo del cigarro sin opción. Para las mineras, las construcciones, incluso en oficinas hay programas de prevención de riesgos: los mineros y maestros usan mascarillas y cascos, los oficinistas usan sillas ergonométricas, pero el barman de una disco ¿acaso no está expuesto a los riesgos? Se hace vista gorda. Se asume, al no considerarlos en la actual ley, que no hay riesgo. La nueva propuesta no es antojadiza ni aguafiestas sino que responde a los riesgos relacionados con el consumo de cigarros y al humo de segunda mano, el fumador pasivo: desde tos, enfisemas a cáncer al pulmón o la garganta.

Es por eso que no hay que ser miope. Acá hay un bien mayor: la salud de las personas, los chilenos, nuestra comunidad, nuestra familia. No estamos pensando en si los pubs o discoteques les va a ir peor o mejor. Estamos pensando en algo bastante más preciado que el dinero, la salud, la calidad de vida. Si queremos hablar de plata y nos interesa saber cómo se utilizan nuestros impuestos, seguramente no queremos que se vaya la plata en costear enfermedades respiratorias y relacionadas con el consumo del cigarro, sino que a iniciativas de prevención, como esta nueva ley. Y así, habrá más plata para otras enfermedades.  

Acá en Inglaterra, cada cajetilla sale $5.000 pesos. Con esa brutalidad de impuesto no se disminuyó significativamente el consumo. Sin embargo, la nueva ley, “the smoking ban”, que le llaman, ha sido la medida más efectiva para disminuir y prevenir el consumo de tabaco. Ni siquiera las autoridades de salud previeron que sería tan exitoso.

Cuando se anunció la ley, todos pensaron que los negocios nocturnos se irían a la chuña, que atentaría con una tradición de la cual los ingleses se sienten muy orgullosos y defienden a morir: su pub. Y no fue tan así. Hoy, el 2011, no se puede fumar en ningún recinto cerrado y público; o semi techado, o sea, por ejemplo, no se puede fumar en un paradero de micro. Y los pubs siguen llenos a tres años de la nueva ley. Se han tenido que avispar para que no les afecte el negocio. Es normal que los pubs que tienen patio, tengan un patio con estufas. No creo que sea lo más ecológico pero cumple la función. Y si no hay patio, la gente sale a la calle con su vaso y se aguanta el frío. Y eso en Chile, no es un problema, ¿cuantos meses al año te morirías de frío al salir a fumar?, 3, 4 máximo. Acá estamos hablando de más de la mitad del año en que la pensarías dos veces antes de sacar un cigarro.

Así que no sé de qué problema de idiosincrasia hablan los dueños de locales nocturnos. Si es por un bien mayor, si hay una ley, nos adaptamos, nos acostumbramos, así como nos acostumbramos a la restricción vehicular, por ejemplo, pero por favor, no tratemos el hábito de fumar como si estuviera escrito en el código genético.

Y debo aclarar que escribo como fumadora, ex-fumadora y fumadora reincidente. Y creo que una ley de prohibición así es lo mejor para los fumadores y no fumadores por igual.

Como fumadora, prefiero absolutamente llegar a la casa sin el pelo y la ropa pasada a cigarro.

Como fumadora, prefiero no amanecer con la garganta seca.

Como fumadora, me gusta saber que fumo menos porque estoy obligada a hacer el ejercicio de evaluar si quiero salir a cagarme de frío o interrumpir la conversación. Gracias a esta prohibición, me di cuenta que son pocos los cigarros que de verdad disfruto. Gasto menos plata y disfruto más mi vicio.

Como fumadora, me gusta saber que no invado a otras personas.

Como fumadora, disfruto los cigarros al aire libre.

Y finalmente mi peor experiencia. Embarazada, mi marido me invita al HBH en Irarrázabal, que es un recinto cerrado porque está con unos amigos a quienes me encantaría ver. Y yo no pude ir porque habría mucho humo. ¿Dónde estaba mi libertad ahí?

Artículo en The Independent “Smoking ban has saved 40,000 lives”

http://www.independent.co.uk/life-style/health-and-families/health-news/smoking-ban-has-saved-40000-lives-856885.html

Artículo de la BBC “Half 'are smoking less' since ban”

http://news.bbc.co.uk/1/hi/health/6949311.stm

Artículo de La Tercera “Empresarios nocturnos rechazan propuesta de ley del tabaco”

http://www.latercera.com/noticia/nacional/2011/01/680-339617-9-empresarios-nocturnos-rechazan-propuesta-de-ley-del-tabaco.shtml